Te contamos qué problemas tienen las PYMES para digitalizarse y los factores clave para conseguir dar el paso.

Según las últimas estadísticas, cerca de un 81% de las pequeñas y medianas empresas tienen serias dificultades en este aspecto. La mayoría de ellas se están quedando atrás al no tener como prioridad la digitalización. Tan solo un 19% de las compañías, tienen un plan para hacerlo. Esta falta de planificación para realizar la transformación digital, a la que ya han llegado las grandes superficies, puede tener como consecuencia, el cierre de los pequeños negocios, precisamente, por no haber sabido adaptarse a la nueva era digital.

Todas las empresas quieren ser competitivas, y para ello deben saber adaptarse a la transformación digital que está experimentando el mundo del comercio. Debemos ver a la tecnología como una ventaja competitiva, que nos debe ayudar a conseguir más clientes, a mejorar nuestros procesos de venta, y también, a facilitar la interacción entre el consumidor y el empresario, de modo que consigamos de una manera más fácil, una plena satisfacción en el proceso de compra.

Los principales escollos que debían superar las pymes hasta ahora, era la falta de presupuesto y de ayudas públicas, para llevar a cabo la digitalización. Ahora sin embargo, con las Oficinas de Transformación Digital y las subvenciones con cargo a los Fondos Feder, se espera que miles de empresarios puedan darle a su negocio un empujoncito, para adaptar su negocio a los nuevos tiempos y poder tener ese impulso que les falta.

¿Cuáles son las claves para digitalizar la empresa?

Digitalizarse es una necesidad, no una opción. A veces es complicado saber por dónde empezar, si partimos de cero, y nunca antes se han destinado ni recursos ni presupuesto para ello.

No es posible llegar a tener un negocio digital, sin el personal preparado para llegar a ese fin. Por tanto, si no disponemos de un presupuesto importante para poder contratar a profesionales para ayudarnos a llevar a cabo la transformación digital de la empresa, lo más efectivo sería invertir en cursos de formación.

Una de las mejores inversiones que podemos hacer es formar a nuestros trabajadores en cómo desenvolverse en un entorno digital. Además, existen cursos gratuitos que se imparten online en plataformas MOOC y otros tantos del Servicio Público de Empleo, por ejemplo, sobre marketing en Internet, que nos pueden ayudar y servir de base, para empezar a introducirnos en el mercado digital sin invertir dinero.

El primer paso que deberíamos realizar a la hora de digitalizar nuestra empresa, es pensar en los buscadores. Todos los internautas recurren a uno de los más populares, Google, cuando buscan información sobre un producto o servicio. Si la pyme logra aparecer en la primera página de este buscador, tiene muchas más opciones y es mucho más probable que consiga un nuevo cliente. Pero es importante, a la hora de hacer SEO, que las pymes analicemos primero quiénes son nuestros clientes, y cómo es su perfil ya sea profesional, demográfico, edad, y también su comportamiento en la red.

El fondo de armario básico para una pyme digital: Blog y Redes Sociales

Sumado a lo anterior, es muy aconsejable y beneficioso crear un blog, donde creamos contenido y valor, y en el que también podamos trabajar las palabras clave con las que queremos posicionar el negocio. Para ello podemos usar una herramienta muy útil para estudiar estas palabras clave, el planificador de palabras de Google Ads. Una vez obtengamos los resultados, deberemos trabajar en posicionar estas palabras clave, junto a los productos y el contenido que compartimos en la red.

La nueva realidad es vender a través de las redes sociales. Y es una realidad que las pymes también deben implementar. En algunas de ellas, podemos hacer publicidad de los productos a un coste ínfimo, de modo que, si no disponemos de mucho presupuesto para destinarlo a la publicidad, esta opción puede ser una excelente alternativa.

En las redes sociales se cumple la premisa de menos es más. Es necesario que el negocio esté presente en estas plataformas, pero no que tenga cuenta en Youtube, Facebook, Twitter, Instagram, Linkedin… no hace falta. Dependerá de nuestro tipo de consumidor y del negocio. Los negocios con productos muy visuales, por ejemplo, bares y restaurantes, o tiendas de moda, tienen cuenta en Facebook e Instagram, principalmente, ya que son dos de la redes sociales en las que más prima la imagen. Si nos fijamos en establecimientos turísticos, también es frecuente que tengan cuenta en Youtube, ya que en él, comparten vídeos sobre eventos, y si lo que hacen es organizar eventos para empresas, tendrán también cuenta en Linkedin, para perfiles más profesionales.

Posteriormente, deberemos medir los resultados de las acciones que hemos llevado a cabo, que nos deben permitir tener la capacidad de comprobar si lo que hemos hecho es adecuado o no, y si nuestras acciones están teniendo éxito, o si por el contrario, hemos fracasado. Con la rapidez en la que evoluciona el mundo digital, seguramente las estrategias que en un mes surten efecto, posteriormente puede que no den los mismos resultados: un dato bien medido es un paso hacia el éxito.

Invierte en ciberseguridad

Debemos ir con cuidado en Internet. Siempre estamos expuestos a que un hacker pueda tomar el control de nuestra web, y borre nuestra base de datos. El 60% de las empresas que son atacadas por algún tipo de fallo de seguridad, no se recuperan. Por tanto, es importante adoptar medidas preventivas en nuestros equipos de trabajo, como programas antimalware, sistemas de encriptación adecuados al implementar un sistema de pago online en la tienda virtual, además de establecer contraseñas largas que combinen elementos alfanuméricos para mayor seguridad, y cambiarlas cada cierto tiempo.

Digitalizarse o morir. Las pequeñas y medianas empresas no tienen que quedarse fuera, sin beneficiarse de las ventajas de adaptar sus negocios a un mundo que opera cada vez más, a través de internet. El hecho de poseer una tienda física, y al mismo tiempo disponer también de un canal de ventas online, hará que muchas pymes que tal vez estaban en dificultades, y se veían abocadas al cierre, tengan un lugar donde conseguir clientes nuevos, no necesariamente de su misma ciudad, sino de otras partes del país.